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En el probador de ropa

Ella estaba triste... era una de esas mañanas de sábado sin ningún plan a la vista... Su última cita había sido un fracaso y no se sentía con ganas de ver a nadie. Como siempre que se encontraba con ese estado de ánimo decidió salir de compras a pesar de lo temprano que era. Eligió una minifalda fresquita y una simple camiseta... total no pensaba conocer a nadie. Llegó al centro comercial y se pasó mirando vitrinas sin encontrar nada que le llamara la atención. Entró en una tienda, y empezó a mirar la ropa. Al poco rato sintió la sensación de que la estaban mirando, y como no había mucha gente y le descubrió pronto... Se dió cuenta de que estaba empezando a humedecerse. Decidió ponérselo fácil... revisó las faldas y eligió la falda más cortita que había mientras de reojo, mirada al hombre ¡es guapo el condenado!, se dijo. Moreno, ojos oscuros alto (bueno para ser más alto que ella no había que correr mucho, pero si mediría 1,80 tranquilamente... siguió con su juego y se paseó por la tienda, contoneando sus caderas, lanzado miradas... efectivamente, él la seguía.

Pasó por la sección de lencería y estuvo rebuscando... eligió un body y dos tangas, buscó entre las blusas y cuando iba a elegir una, lo tenía al lado ¡cómo olía! Ese olor a hombre limpio, sin perfume... ¡sus bragas ya estaban mojadas! - le dijo "Si quieres te puedo ayudar a llevar las prendas al probador"... No se lo pensó

Se encaminaron al probador... ella entró primero, con el body y la minifalda en la mano, él se quedó fuera con el resto de las prendas y como si lo hubiera intuido, entró en el momento en el que ella se enfundaba una camiseta estrechísima... No hablaron, no hicieron falta las palabras.

Frente al espejo, él se colocó detrás, le quitó la camiseta, despacio, mientras mantenía su mirada en el espejo e inmediatamente comenzó a acariciarle las tetas por encima del body, estaban muy, muy juntos y ella notó como su pantalón empezaba a hincharse... pasó su mano por detrás y comenzó a tantear su bulto que le quedaba casi a la altura de su cintura, pero él no le dejó hacer, le dió la vuelta le arrancó la falda y la elevó hasta que sus caras quedaron de frente... se abrió de piernas y quedó apoyada justamente en aquella estaca que peleaba por salir de su encierro.

El hombre escondió su cara en el cuello de ella y comenzó a lamérselo... despacio... ella se derretía... se sujetó a su cuello, colgándose... estaba empotrada entre el hombre y la pared y no tenía escapatoria ¡ni quería! Con una mano, desabrochó el pantalón y sacó su verga hinchada mientras con la otra la sujetaba a ella, su cara, escondida ahora entre las tetas de ella, rebuscaba, lamía y besaba al mismo tiempo... Ella se abrió más de piernas, de forma que con sólo dejarse caer un poco aquella estaca dura y caliente la penetró de un solo golpe... Tuvo que morderse los labios para no gritar de dolor ¡dios santo, qué era eso una verga o un extintor!, se sentía tan llena, tan absolutamente penetrada que por un momento pensó que perdía el conocimiento...

La separó de la pared, ahora sólo la cabeza tocaba el espejo y ella comenzó a moverse arriba y abajo mientras él la ayudaba sujetándola por las caderas... el dolor fue desapareciendo a la vez que un inmenso placer la envolvía, haciendo que sus ojos quedaran en blanco... así siguieron unos 5, 10 minutos. Él jadeaba, ella estaba encantada... a más movimiento, más placer... se sujetó al cuello con fuerza e intentaba acompañar los movimientos de su cuerpo, le sobrevino uno orgasmo, profundo... intenso... pero él no paraba, la subía y bajaba a un ritmo frenético... otro orgasmo...

Con un agilidad inesperada por su parte, consiguió deshacerse del ancla que llevaba dentro y apoyó lo pies en el asiento del probador, para, inmediatamente sentarse y encontrarse cara a cara con el pene más grande que jamás hubiera visto ¿y todo eso había entrado en su cuerpo? No se lo pensó, se la metió en la boca y empezó a saborearlo, con deleite... estuvo un buen rato en aquella posición hasta que él no pudo más y le inundó la garganta... se lo tragó todo... él parecía que iba a derrumbarse, tenía las manos apoyadas en la pared.

Así quedaron los dos, ella sentada, dolorida, llena de satisfacción... él intentaba reponerse, se guardó su pene, la levantó del asiento y la besó en la boca. Un beso largo, tierno, de agradecimiento... luego abrió la cortina y se marchó.

Tuvo que esperar varios minutos hasta que su corazón se calmó. Entonces empezó a ponerse su ropa y salió a la caja pero el tipo no estaba por ningún lado. "Si no fuera por lo dolorido que tengo el coño", pensó, "diría que lo he soñado...!" Y se fue a la caja... ahi pagó y se marchó.

Autor: La loba
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